viernes, 11 de marzo de 2011

Distancia y acercamientos, Parte II

Nata

Me acerqué a los chicos con seguridad a pesar de que estábamos llegando casi quince minutos tarde y todo porque Abril seguía con ese jueguito suyo del dolor de cabeza.
Chace saludó a las chicas con un leve abrazo y a mi con un beso en la mejilla. Le sonreí ruborizada.
-¿A dónde vamos? –pregunté ansiosa.
-Doblando la esquina, hay un restaurante a donde venimos a comer todos los días cuando salimos de grabar y ya tenemos mesas reservadas –explicó, clavando sus ojos en los míos, cautivándome con su mirada.
   Nos hizo una seña con la mano para que empezáramos a caminar. Las chicas iban delante de mi, hablando con Tom, y Chace atrás. Sentí como me tomaba de la cintura y aceleraba el paso para quedar a mi lado. Acercó su boca a mi oído y susurró.
-Estás muy linda.
-Gracias –respondí avergonzada
   No, este chico no puede ser tan lindo, pensé. Sería bueno saber como es que un chico así, sin mencionar que además era actor, me hubiese invitado a almorzar y además intentara seducirme. O por lo menos eso me parecía a mí. No. Debía ser solo una impresión, era demasiado bueno como para ser real...
   Pocos segundos mas tarde, nos encontramos parados en la puerta de un hermoso restaurante.


Cande

   Entramos a la casa de comidas. Era un lugar chiquito pero acogedor. Las paredes estaban revestidas en madera y las mesas cubiertas con manteles blancos.
   Nos dirigimos a una mesa, más bien a dos unidas, al fondo. Nat y Chace se sentaron enfrentados. Al lado de Chace se sentó Abril y yo 
en frente de ella. En la punta, entre Ab y yo, estaba Tom.
   Ordenamos la comida y mientras esperábamos que llegara, aprovechamos para familiarizarnos un poco más. Las chicas y yo les contamos un poco sobre nuestras vidas en Argentina, nuestras familias y las carreras que empezaríamos al volver a nuestra ciudad natal.
–Al principio dudaba entre diseño y producción de imagen y el interpretariado de inglés, pero terminé por decidirme por la primera –le conté a Tom que acababa de preguntarme que estudiaría en la universidad.
-¿Tanto te gusta el idioma como para trabajar toda tu vida en base a él?
-Sí. Siempre me gustaron mucho los idiomas. Es mas, tengo pensado estudiar francés, también.
-Je parle un peu français –intervino Chace con un acento muy seductor, y al ver mi cara de confusión me lo tradujo para que lo entendiese –Pero muy poco. Es un gran idioma.
El mozo nos trajo la comida y nos repartió los pedidos. Al ver mi plato de spaghetti, me di cuenta de cuan hambrienta estaba.
-¡Que rico! –exclamó Abril al probar su pollo asado, y por un momento todos posamos la mirada en ella. Al instante sus mejillas se tiñeron de un suave rosa.
-Si, es todo riquísimo. Muchas gracias por invitarnos. –dije, logrando así que todos quitaran su atención de Ab y me miraran.
Mi amiga me agradeció con una tímida sonrisa. En ocasiones podía llegar a ser muy vergonzosa.
-Me alegro de que les guste; están invitadas cuando gusten.
Luego llegó el turno de los chicos de ponernos al corriente de parte de sus vidas. Nos contaron historias divertidísimas de las grabaciones y sobre sus anteriores trabajos. Tom había comenzado a trabajar de chico, a los trece años, haciendo pequeños papeles en películas, y sabía anécdotas muy buenas de varios grandes actores. Chace, en cambio, había trabajado solamente en una producción antes de comenzar con Morning Light, otra serie que no tuvo demasiada relevancia.
Estábamos casi terminando de comer cuando Tom se levantó de su silla, diciendo que debía pasar por el toilete. En ese mismo momento se abrió la puerta de entrada y por ella aparecieron otros chicos de los que filmaban con Tom y Chace, a los cuales habíamos visto el sábado anterior en la fiesta. Observé al grupo tratando de recordar los nombres de la gente que me habían presentado. Charlie, Justin, Viktor… repentinamente el corazón me empezó a latir muy rápidamente… entre ellos estaba Joe Jonas. 
STOP. ¿Qué significa esto? Quedate quieto corazón. Ahora. No sabía por qué cuando lo veía me ponía de esa forma. Me había pasado lo mismo la vez anterior. Me sentía una tarada, él no era nadie para mi más que un antiguo amor platónico. Uno muy antiguo. Pasado y enterrado.
   Justo en el momento que yo tenía mis ojos clavados en él, giró su cabeza y nuestras miradas se encontraron. Automáticamente, bajé la vista hacia mi plato, ya casi vacío.
   Me quedé quieta pensando en lo idiota que debí haber parecido, por lo obvio que fue que había estado contemplándolo, cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado. Tom, pensé. Me viene bárbaro para distraerme.
Levanté la vista hacia donde debería haber estado su cara, pero me encontré con la de alguien más. Joe me sonrió y yo, obnubilada, no pude evitar hacer lo mismo.
   -Hola –dijo mirándome a los ojos.
   -Hola.
   Decidí que no podía ser tan tarada como para quedarme con cara de boba observándolo, por lo que giré mi cabeza en dirección a donde estaban el resto de los chicos. Chace y Nata estaban en plena conversación y no parecía nada oportuno interrumpirlos, ya que se miraban con mucha intensidad. Abril estaba hablando por teléfono con la mirada perdida en algún punto por detrás de mí. Solo quedábamos Joe y yo. 
Por inercia me di vuelta y fijé mis ojos en él nuevamente. Seguía examinándome y me di cuenta de que lo había estado haciendo todo ese tiempo. Estaba serio y, al darse cuenta de que yo lo miraba, me levantó una ceja. Creí que moría; lo hizo con una expresión de seductor que me causó morderme el labio inferior casi por reflejo. Al cabo de unos largos segundos, que tal vez fueron minutos, abrió la boca para decir algo pero…
-¡Ay!
Era Abril. La miré lo mas feo que pude y hasta quise matarla por un instante. Bueno, tal vez no tanto... o tal vez si.
   -¡No sabés! Era Meli. Dice que están todos bien y que nos extrañan y…
Se calló inmediatamente al darse cuenta de que había interrumpido algo.
   -Y… voy al… ya vengo.
Se paró y desapareció tras la puerta del baño de damas. Nuevamente miré a Joe expectante, ya que moría de intriga por saber que era lo que iba a decirme.
   -No, ahora ya está… ya pasó el momento -Se levantó de su asiento y sonrió -Nos vemos, Candela.
   Dio media vuelta y se fue. No lo podía creer.
   En cuanto Abril volvió del baño no esperé ni que se sentara para mirarla horrible. Ella simplemente me contempló sintiéndose culpable y articuló con sus labios la palabra “perdón” sin emitir sonido alguno.


Nata

   En cualquier momento se me escapaba una carcajada. Lo que acababa de ver había sido la situación mas incomoda del planeta, pero aun así me daba mucha risa y no paraba de reírme por dentro. Cande fulminó con la mirada a Ab y cuando vio mi obvia sonrisa no hizo mas que mirarme lo peor que pudo a mí también, y se puso a hablar con Tom para disimular. Eso no hizo más que aumentar mis ganas de reír.
   -¿Me estas escuchando?
Mmm… ¿no? Chace seguía hablándome y yo no le había estado prestando atención. Puse la cara más seria que pude y le contesté aguantando la risa.
   -Eeh… ss-si
-¡Ah, bárbaro! –Se quejó haciéndose el enojado, sarcástico –Bueno, ya que no me escuchás voy a tener que llamar a alguna de mis fans que seguro…
   -No tengo duda de que lo harías. Total, yo soy una mas del montón, ¿no? –dije imitando su tono.
   -Si fueras una más, no estarías acá.
   -Y, ¿qué tengo de diferente yo, entonces?
   -Que… vos no estas acá porque soy Chace Stawski, el actor, como hacen todas. Porque vos me conociste sin tener idea de quien era y de mi profesión y eso me dice que me acompañaste a la fiesta y que hoy estas acá porque te caí bien tal vez, y sólo querías ver a ese chico normal que conociste una noche. Eso es lo que te hace diferente y por eso estoy acá hablando con vos, pero aparentemente no te interesa lo que tengo para decir… ¿Me vas a escuchar ahora?
   Me quedé estúpida. Lo primero lo dijo serio y para decir la última frase volvió a adoptar ese tono burlón de “me hago el enojado”. Le contesté que si con una sonrisa en los labios y empezó nuevamente su monólogo acerca de “el día en que estaban grabando y una loca se metió en el set con el único objetivo de besar a Tom”. 
 Una vez más, escuche sólo la mitad de lo que decía. Con la única diferencia de que ahora no era por mirar alguna situación embarazosa a mi alrededor, sino por perderme en sus profundos ojos azules y quedarme colgada en las palabras que me había dicho. Chace era demasiado lindo, ideal para pasar mi estadía en LA y, si de verdad me consideraba diferente y todo eso que él decía, lo tenía que aprovechar.
   Logré concentrarme en sus palabras casi al final de la anécdota que resultó ser muy graciosa. Terminamos de comer el postre y al ratito salimos los cinco entre risas. Si había algo que no parábamos de hacer cuando estábamos juntos, eso era reír.
   Los acompañamos hasta la puerta del estudio otra vez, donde Chace me invitó a entrar para verlos grabar, pero yo me negué y le dije que ya habría tiempo para eso. El me sonrió, entendiendo que eso suponía volver a vernos, y con Tom nos esperaron hasta que conseguimos un taxi y volvimos a casa.
Pasamos el resto de la tarde probándonos toda la ropa que nos habíamos comprado esa mañana, escuchando música y comentando el almuerzo con los chicos. No pude evitar reírme cuando mencionamos la situación que Cande había vivido con Joe. La verdad era que había sido realmente embarazoso pero, aun así, me daba muchísima gracia, más que nada al recordar la cara que le había puesto a Ap después de haber “ido al baño” y la que me había puesto a mí.
  En fin, pasamos una tarde como pocas. Chace era todo lo que podría haber deseado para mis vacaciones y todavía mas. Ya estaba ansiosa por verlo otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario